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Hay un misterio  que me envuelve, que inusitadamente  me devuelve a mí misma. Cantaré mi canción con la fuerza  del viento y escucharé el eco que involuntariamente repite tu corazón.  
Cuando el día se acaba y la noche canta su gloria, agonizantes los minutos se estiran en un verso y en su afán de perpetuarse se imprimen en la página con la loca ilusión de ser eternos. Aunque no pueda guardar este instante, quedará para siempre en mí el verso como copia fiel de la dulzura  que vos a mi tiempo le estampaste.
Porque tanto te deseé apareciste un día, aunque no te sabía. No sabía de tu voz ni de tus labios no sabía de tu mágica sonrisa. Porque tanto imaginé en horas silentes, tú estás aquí, en mi mente desde siempre. Salvo que hoy puedo tocarte dulcemente y desde tus sienes  con mis dedos recorrerte, abriendo paso, detenida y sutilmente, al  suave vértigo que luego nos envuelve. Porque tanto te deseé apareciste un día aunque no te sabía. No sabía de tus luchas mi buen caballero, pero ahora te veo, envestido en los ropajes de tus justas batallas con el temple intacto, desbordado de amor tu corazón expuesto. No sabia tantas cosas, conquistador de mis sueños, como de tus bellas manos, que cuando toman las mías, siento que alzamos vuelo.

Mensaje de nácar

Que despliegue el destino su manto, futuro vago. Que me extienda su mano que aún no veo. En el cielo nublado su mensaje de nácar vislumbro y se me ocurren mares de caracoles sus playas cubiertas tornasolados días devenir del amor que canta y calma. Que despliegue el destino su manto, futuro cierto, los corceles blancos ya cruzan el horizonte.
Se encaraman estrellas fugaces en mis pupilas, embravecidos mares quieren salir como bestias de agua por mi boca, tempestuosos vientos luchan por elevarme, estertores de aves chillonas aturdiéndome. Y el mundo parece tan calmo ahí afuera. Ah! Si pudiera escaparme a veces!  Escapar de mí, de mis miedos La noche rebota sobre el techo y se caen las estrellas, quisiera volar sin cuerpo por el firmamento, desaparecer en polvo de estrellas y renacer al alba sublimada por el  sol.
¿Cómo se explica el amor?, si el amor no se explica. Desborda el cuerpo y el alma de dulce anhelo, anida mañanas calmas y noches buenas. Hace llover mil lunas en el intento inútil de apagar los soles. Domestica el viento,  invierte el sentido de las mareas. ¿Cómo explicar el amor?, si el amor no se explica. ¿Acaso se explican  las tormentas de azhares en primavera? ¿Acaso se explica  el resplandor de la luna marcando el camino en los mares, dibujando la ruta de los delfines? ¡No! No quiero explicar el amor Solo quiero sentirlo, vivirlo día a día, bravo o sereno, aún si fuera difícil y absolutamente absurdo como querer imitar el canto de la sirenas.
Tiempo al tiempo, tiempo que no sé si te tengo. Que te me vas de las manos esquivo y soberbio. Dame tiempo, tiempo. Que me faltan praderas por sembrar cosechas que juntar. De las manecillas del reloj me cuelgo y no las dejo avanzar, olvidando que existe  el reloj de arena.