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Corazones ciegos

 Estoy cansada de tantas palabras en nombre del amor ¡se dice tanto!  y en los corazones solo hay soledad. Cavidades vacías y mortuorias  los ojos que no ven el alma ajena, mezquindades oscuras y tortuosas. ¡Es tan hermoso desplegado el amor!  No alcanza el cuerpo para abarcarlo  cuando su música nos embriaga. ¿Por qué contentarme con la pobreza de espíritu? si de pobres sentimientos me alimento más débil seré  cada día más, más y más triste. Quiero la nobleza de la dulce entrega  del amor auténtico de corazón blando  que no duda de darse  que le vence al miedo. Ya no quiero más corazones ciegos.

Esencia

 Existen momentos   indocumentables extraordinarios, misteriosa  e infinitamente breves, donde percibimos,  con intensa emoción,  la verdadera esencia  que nos hermana. Fecundo amor que surge  de ningún lado y de todos,  melodía pura, canto mágico, sin sonidos ni silencios.  que persiste sin existir, que inunda sin emanar. En una mirada, en un llanto en un abrazo, en una escucha, en un vasto silencio compartido, reconoce el alma  que es el sentir de todos  el mismo sentir que nos iguala. No estamos solos somos uno,  somos todos uno  y cada uno  lo es todo.  

Melodía del silencio

 La soledad me habla hoy me habla de la paz, de la certeza del amor. La soledad me habla  de nuevos paisajes, de lugares nunca vistos. Es dulce el silencio cuando dejo entrar la calma y me acomodo dentro mío. Una melodía desconocida nace de mi alma,  dulce entonación en voz de niña Renueva mis entrañas, iluminando mis rincones,  ocultos retrora por el miedo.  ¡Canta mí niña que mi noche interna  se llena de estrellas! ¡Canta, canta! que los sueños llegan lentos y apacibles y como la suave luz de la luna bañan mis horas.

No sabemos cuándo

    No sabemos cuándo el río dejará de ser  o si será eterno el fluir y  seremos agua.   No sabemos cuándo el viento suspenderá el silbido a través de la hendija callando el miedo.   No sabemos cuándo el cielo cambiará los pálidos colores de la aurora al desenterrar los ángeles caídos.   Descubiertas las fórmulas de la alquimia buena todos tendremos nuestro propio elixir.   El metal se pondrá al rojo los vapores se condensarán y nuestro fuego intrínseco  virará en estrella.   Pero no sabemos, no sabemos cuándo.  

La hija de la luna

 El cazador se acomodó en la sombra de la luna y esperó que se acercara el lobo.  Cuando llegó la bestia, con siniestra precisión la enlazo,  dándose cuenta de pronto, mientras tensaba la cuerda, que estaba ahorcando a la mujer más bella que había visto. No pudo soportar el grito desgarrador que salió de la garganta lascerada de la víctima. Huyó desesperado.  La luna brilló más intensamente, enjuagó la sangre y enjugó las lágrimas, entonces ella descansó hasta curarse.

Tarde verde

 Verde que impera,  verde que calma,  alegra, revive. El verde es palmera, césped, fresno y ligustro. La tarde toda es verde, verde y dorada.  Verde en los loros, verde en mis ojos, encandilados de esperanza. Verde con marco azul celeste,  azul verano, azul niñez a cielo abierto.
 Si comenzara a extinguirse el fuego, ¿azuzarias la llama con tu aliento?