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Mensaje de nácar

Que despliegue el destino su manto, futuro vago. Que me extienda su mano que aún no veo. En el cielo nublado su mensaje de nácar vislumbro y se me ocurren mares de caracoles sus playas cubiertas tornasolados días devenir del amor que canta y calma. Que despliegue el destino su manto, futuro cierto, los corceles blancos ya cruzan el horizonte.
Se encaraman estrellas fugaces en mis pupilas, embravecidos mares quieren salir como bestias de agua por mi boca, tempestuosos vientos luchan por elevarme, estertores de aves chillonas aturdiéndome. Y el mundo parece tan calmo ahí afuera. Ah! Si pudiera escaparme a veces!  Escapar de mí, de mis miedos La noche rebota sobre el techo y se caen las estrellas, quisiera volar sin cuerpo por el firmamento, desaparecer en polvo de estrellas y renacer al alba sublimada por el  sol.
¿Cómo se explica el amor?, si el amor no se explica. Desborda el cuerpo y el alma de dulce anhelo, anida mañanas calmas y noches buenas. Hace llover mil lunas en el intento inútil de apagar los soles. Domestica el viento,  invierte el sentido de las mareas. ¿Cómo explicar el amor?, si el amor no se explica. ¿Acaso se explican  las tormentas de azhares en primavera? ¿Acaso se explica  el resplandor de la luna marcando el camino en los mares, dibujando la ruta de los delfines? ¡No! No quiero explicar el amor Solo quiero sentirlo, vivirlo día a día, bravo o sereno, aún si fuera difícil y absolutamente absurdo como querer imitar el canto de la sirenas.
Tiempo al tiempo, tiempo que no sé si te tengo. Que te me vas de las manos esquivo y soberbio. Dame tiempo, tiempo. Que me faltan praderas por sembrar cosechas que juntar. De las manecillas del reloj me cuelgo y no las dejo avanzar, olvidando que existe  el reloj de arena.

Y si dejamos

¿Y si dejamos de ponerle nombre a las cosas, los hechos, las situaciones? ¿No tendrá la vida otro tinte? En el carmesí brillante vive la rosa y el tulipán, pero también la sangre. En el oscuro azul los peces se mueven con o sin luz, y en el oscuro azul persisten incendiadas las estrellas. En el verde respiran las plantas rebosantes de savia pero también las ranas y las iguanas. Puedo fijarme en el rojo, el azul o el verde, o puedo llamar a las cosas con un corriente nombre. Desplegar la paleta de vivos o tenues tonos y dejar que la Vida pinte a su antojo, sin condiciones.
La lejanía de los cuerpos separados por la fuerza de las circunstancias fortalece la magia de la atracción pura. Atracción que se queda quieta, insustancial pero latente,  sostenida, segura y protegida. La fantasía la alimenta, la razón la permite, dejando que el pálido perfume de la ilusión la envuelva. En la paz del silencio se entretejen recuerdos y sueños, rescatados unos espectantes los otros. Hoy confío en que la distancia confirme el amor que ayer magníficamente gozamos los dos.

Tú y yo

Volvió la noche y con ella el deseo de abrazarte. La poesía frente a mí manifestandote intentando  describirte. ¡Si solo bastara con relatar el éxtasis, la locura que me envuelve cuando estás aquí! ¡Imposible! La imaginación, los versos, la luna, la música, conjugados todos en el esfuerzo inútil de traerte. No, no basta con describir recuerdos, los recuerdos  avivan el genuino deseo de tenerte. Entonces logro la calma pensando, confiando en que cualquiera sea el destino y a pesar de tu ausencia en el presente, mañana seguiremos siendo tú y yo.