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Historia de un amor

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  Había una vez un amor...   Un amor que surgió con ganas, con ilusión de llegar a ser grande, que atravesó desiertos de soledad, que combatió la angustia de no tener nombre, de estar en la sombra,  a pesar de ser luz.   Pero ese amor solo pudo alimentarse a sí mismo con la ilusión,  con la imaginación de un hada rosada bailando como un trompo de gasa invisible y etérea,  con la  sutil música que emanaba de sus giros.   Hasta que la ilusión- hada- trompo  como una pompa explotó  tropezando con la opaca y desalmada realidad.   Este amor no llegó ni a los gemidos del parto,  quizás porque nunca había atravesado el canal  y sólo existía en la voluntad  de la deseosa ingenuidad.    Por eso hoy le doy nombre,  le dedico lugar en mundo de lo físico,  con letras que son símbolos,  lo envuelvo en su dulzura,  porque nunca le faltó,  y lo envío al infinito  con la genuina intenci...

Rescate

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  No te pido que te hundas conmigo Solo intenta rescatarme del delirio No naufragues, no abandones el timón  Vira la vela para que  el viento se lleve mis incautos pensamientos.                                                                                                                A. O.

La poesía vive

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No muere la poesía porque yo no la escriba.   No dejan de cantar los pájaros en este mundo aturdido.   Las bombas, los estruendos, las toneladas de humo, no cercenarán la magia del arco iris.   La belleza está disponible, yo la veo, si así lo espero, yo me sumo a la orquesta, si lo deseo.   No muere la poesía porque yo no la escriba.   La poesía estará por siempre  en nuestros ojos  cautiva.      

Noche interna

Noche que reza desparramo de blancas estrellas murmuro un canto  sin gracia alguna me prefiero así en soledad  escondiéndome  bajo mi almohada  demasiada luz  afuera  aquí dentro  la oscuridad soy yo.

Mensaje de sol

Montado en el sol cabalga el día, diáfano fulgor de alma encendida,  mensaje sutil,  dulce energía que contagia   su indómita gracia.

Sueños a salvo

 Presume la noche  su vasta oscuridad  su digno silencio.  Caen mis párpados  cómplices del sueño,  corolando el día. Y en un ritual azul  de duendes y hadas  quedo hipnotizada... ¡Naufragan mis sueños! grito entredormida, inundada en lágrimas. Descuida –responde  una voz en tornasol– –son los ángeles,  regando tus ilusiones.  

Adoro

 Adoro que el sol me esté mirando,  que los pájaros surquen el cielo  que el viento me traiga mil fragancias  que las flores me alegren el alma. Adoro el sabor de las lagrimas  cuando cargadas de amor me inundan,  adoro la música del viento  en los altos álamos plateaddos. Adoro la tierra y mis raíces  que me sostienen y me alimentan. Adoro el cielo, con o sin luna,  azul y cercenado de estrellas.  También adoro las manos  que aún  lastimadas por el yugo  pueden dar la más suave caricia  curando las nanas de las caídas. Adoro la vida que es amor  y el amor en sus benditas formas.

Vértigo

Esos días  que siento como perdidos  son precisamente aquellos  donde me encuentro deambulando  parada en la cornisa  decido el vértigo y es el vértigo  el que me devuelve.

Corazones ciegos

 Estoy cansada de tantas palabras en nombre del amor ¡se dice tanto!  y en los corazones solo hay soledad. Cavidades vacías y mortuorias  los ojos que no ven el alma ajena, mezquindades oscuras y tortuosas. ¡Es tan hermoso desplegado el amor!  No alcanza el cuerpo para abarcarlo  cuando su música nos embriaga. ¿Por qué contentarme con la pobreza de espíritu? si de pobres sentimientos me alimento más débil seré  cada día más, más y más triste. Quiero la nobleza de la dulce entrega  del amor auténtico de corazón blando  que no duda de darse  que le vence al miedo. Ya no quiero más corazones ciegos.

Esencia

 Existen momentos   indocumentables extraordinarios, misteriosa  e infinitamente breves, donde percibimos,  con intensa emoción,  la verdadera esencia  que nos hermana. Fecundo amor que surge  de ningún lado y de todos,  melodía pura, canto mágico, sin sonidos ni silencios.  que persiste sin existir, que inunda sin emanar. En una mirada, en un llanto en un abrazo, en una escucha, en un vasto silencio compartido, reconoce el alma  que es el sentir de todos  el mismo sentir que nos iguala. No estamos solos somos uno,  somos todos uno  y cada uno  lo es todo.  

Melodía del silencio

 La soledad me habla hoy me habla de la paz, de la certeza del amor. La soledad me habla  de nuevos paisajes, de lugares nunca vistos. Es dulce el silencio cuando dejo entrar la calma y me acomodo dentro mío. Una melodía desconocida nace de mi alma,  dulce entonación en voz de niña Renueva mis entrañas, iluminando mis rincones,  ocultos retrora por el miedo.  ¡Canta mí niña que mi noche interna  se llena de estrellas! ¡Canta, canta! que los sueños llegan lentos y apacibles y como la suave luz de la luna bañan mis horas.

No sabemos cuándo

    No sabemos cuándo el río dejará de ser  o si será eterno el fluir y  seremos agua.   No sabemos cuándo el viento suspenderá el silbido a través de la hendija callando el miedo.   No sabemos cuándo el cielo cambiará los pálidos colores de la aurora al desenterrar los ángeles caídos.   Descubiertas las fórmulas de la alquimia buena todos tendremos nuestro propio elixir.   El metal se pondrá al rojo los vapores se condensarán y nuestro fuego intrínseco  virará en estrella.   Pero no sabemos, no sabemos cuándo.  

La hija de la luna

 El cazador se acomodó en la sombra de la luna y esperó que se acercara el lobo.  Cuando llegó la bestia, con siniestra precisión la enlazo,  dándose cuenta de pronto, mientras tensaba la cuerda, que estaba ahorcando a la mujer más bella que había visto. No pudo soportar el grito desgarrador que salió de la garganta lascerada de la víctima. Huyó desesperado.  La luna brilló más intensamente, enjuagó la sangre y enjugó las lágrimas, entonces ella descansó hasta curarse.

Tarde verde

 Verde que impera,  verde que calma,  alegra, revive. El verde es palmera, césped, fresno y ligustro. La tarde toda es verde, verde y dorada.  Verde en los loros, verde en mis ojos, encandilados de esperanza. Verde con marco azul celeste,  azul verano, azul niñez a cielo abierto.
 Si comenzara a extinguirse el fuego, ¿azuzarias la llama con tu aliento?
  Estaba sintiendo sin sentir, estaba sonriendo sin ser feliz, estaba buscando sin decir, cuando apareciste.  Me detuviste, con tus nobles palabras me convenciste, y en tus labios me quedé a vivir, sin buscar la razón se ocultó mi pena.

Noche de diciembre

 Nace la noche. Las estrellas precipitandose por el balcón. Las ranas, el río que se adivina a lo lejos,  profundo y oscuro.Las cigarras y los grillos dan su sinfonía monótona y chillona sin preludio alguno. Una ligera ventisca trae su mensaje húmedo. Presagio de lluvia.  El verano se ha declarado. La naturaleza que irrumpe e impera a pesar del cemento y las luces de neon.  La naturaleza que gana, a pesar de todo.

Caminemos juntos

Caminemos juntos  en la niebla, caminemos juntos  bajo el sol. Escalemos esta historia, para leerla después, y en cada descanso,  mi amor, besaremos el suelo, bendito por ser el camino que transitamos de a dos.

Si desaparezco

 Si desaparezco nada cambiará. No dejará el sol de alumbrar tus ojos, ni dejarán las mareas de obedecer a la luna. Si desaparezco nada cambiará. Ni el fluir de los ríos ni el color de los lirios No dejarán de oler exquisitamente los azhares ni de sucumbir al deseo apasionados los amantes. No, nada cambiará allá afuera si desaparezco. Solo quedará un lugar vacío en la gran orquesta, una melodía en silencio que sonará por siempre en lo más profundo de tu corazón.

El peso del amor

 El amor no es un lastre ni un pesado compromiso, es una fragua viviente, es lo que hace  que hagamos,  es una entrega sin tregua.  El amor no es una cárcel, es una ventana abierta.